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martes, 7 de agosto de 2018

PORQUE DECIR NO, ES UNA NECESIDAD.

El tema de hoy, es recurrente pero aun así sigue siendo de vital importancia tratarlo. Cuantas veces te sucede sentir que estas en un lugar o viviendo una situación que NO deseas. Esto además trae un impacto en nuestra salud porque la tensión sostenida que implica el "aguantar" o sentirse impotente frente a algo, termina por enfermarnos. Al principio señales sutiles, hasta hacerse claramente presente.
La pregunta es por que nos acostumbramos al malestar? Hay conceptos erróneos con lo que la vida significa, al menos desde mi perspectiva. La vida no esta para sufrirla y padecerla, sino para honrarla con la salud en todos sus ámbitos. Pero por diferentes razones entramos en un sistema que nos va enfermando y haciendo creer que -"las cosas son así o que nada puede cambiar o se puede hacer-"
Decir NO , establecer limites, me transforma de Víctima en Protagonista, de algún modo me expongo para decir quien soy, que quiero, que elijo y que no. Quizás es una de las razones que nos limitan es la de MOSTRARME.
Las elecciones que no tomo yo, las toma otro por mi!! Si yo no empiezo a mirar mi vida y en principio Mi espacio, mi metro cuadrado que es donde vivo, donde tengo poder,,alguien mas va a Liderarme. Claro pagando el precio, del bienestar, de la libertad, de la salud, de elegir. y Cuando acepto que esto es así, y dejo que pase, entro en un circulo vicioso, Menos decisiones, mas despersonalización, menos autoestima, mas impotencia, mas frustraciones..y la pregunta que da vueltas cuando tratamos estos temas..¡Y yo que puedo hacer, no es mi culpa? y ahí en ese instante..Reforzamos el circulo de malestar.
Un punto no menos importante es que en la medida que aprendo a decir que NO.. empiezo a sentirme liberado para elegir a que decir SI. Son dos caras de la misma moneda. Mientras menos digo No, menos digo Si a lo que en realidad deseo.. por lo tanto soy como una hoja donde el viento la maneja.. que hacer, adonde ir, cuales son sus prioridades..etc.
Puede resultar duro, pero ESTO QUIERES PARA TU VIDA..??
Examinemos juntos algunas razones por las que decir No es difícil.

1- Por miedo a ser el malo/a, egoísta, a no ser querido/a, a ser rechazado/a
2- Porque siento que no puedo, que no estoy en situación.
3- Porque considero que decir no afecta las relaciones.
4-Porque ni lo pienso, me sale siempre la respuesta automática conocida.
5- Por miedo a perder algo o a alguien.

Estas son solo algunas de las frases mas conocidas y aunque no podemos juzgar este sentir, dejame decirte que no están acertadas.Son juicios aprendidos que nunca mas revisaste. Decir que no de manera adecuada, Trae bienestar y respeto.  Quizás hasta aquí no has aprendido a valorarte y definir tu camino como una elección que te pertenece.
El alto precio de No ser egoísta, no ser rechazado, sentir impotencia o poco valioso para decir no, el miedo a perder o la incapacidad para reflexionar antes de contestar..TE PUEDEN ARRUINAR..
y por miedo a perder ..perdés todo!!
Para que?? llegar a ello, porque aprender con dolor y lágrimas, sufriendo.. si podemos hacer un aprendizaje antes. Cuando aparece el malestar, lo sutil que se manifiesta en una sobrecarga, en cansancio físico o emocional, en irritabilidad, angustia, tristeza, insomnio, dolor físico o emocional. Deterioro en las relaciones con seres queridos, disminución del rendimiento en el trabajo.
Estos son indicadores que necesitas un cambio, falta de sentido.
Hay dos maneras de aprender.. APRENDER SUFRIENDO..O APRENDER POR ELECCIÓN.
También esta es una elección.

Algunos puntos para comenzar el nuevo camino.

1- Toma un tiempo para dar la respuesta a algún pedido- invitación- etc. No necesitas contestar inmediatamente. Tu tiempo de reflexión es valioso.

2- Establece prioridades.. Haz una lista con las cosas importantes para vos en tu vida.. y verifica si las estas atendiendo en consideración a tu sentir. Aveces decimos una cosa.. pero hacemos la contraria.

3- Piensa en el No ..como una posibilidad, y no una simple negativa. Es decir puede ser No ahora, de esta manera o con este contexto. Y entonces dará lugar al Si cuando lo puedas disfrutar.

4- Hay situaciones que por diferentes situaciones, parece ser mas difícil plantear el No.. quizás allí necesites una conversación para acordar que No, y que generar una nueva propuesta juntos en conveniencia de ambos. Por ejemplo en el ámbito laboral.

5- Recuerda que quien no tiene limites, tampoco reconoce los limites de otros. Puede que arremetas con otros por no saber entender hasta donde llegar.

6- Convéncete que eres un ser humano con limitaciones y decides vivir en la salud, Si alguien se molesta o no comprende tu No en algún momento.. será situación del otro, no cargues con la necesidad de complacer a todos.

7- Desprendete del reconocimiento de otros- Ya sos un ser grandioso, especial. Cultivate, refuerza la autoestima para lograr mayor control sobre las situaciones dañinas.

8- Gana el respeto de otros, primero mostrando que te respetas y respetas a tu vida. Es el mejor ejemplo.

9- Lleva agenda. Aprender a organizarnos en agendas y asentar actividades. nos permite ordenar nuestro tiempo y descansar la mente. Cultiva espacios de placer personal.

10- Sigue adelante..se paciente pero firme. Cuando comienzas en un camino nuevo puede que te encuentres repitiendo viejos hábitos- Se firme retoma con tu convicción de cambiar y Reformula tu respuesta.. Ej. Mira disculpa me apresure a contestar pero verificando mi agenda no tengo ese momento disponible para tal o cual cosa.. !


"SE EL CAMBIO, QUE QUIERES VER" TU PUEDES..!!

Gracias por leerlo y espero te sea de ayuda.
Autor: Lorena Guy.
Radio y Coaching Metamorfosis
www.radiometamorfosis.com.ar

lunes, 3 de abril de 2017

Valores Humildad para aprender

La gran mayoría de los procesos de transformación personal profunda comienzan por eventos inesperados y generalmente dolorosos como la pérdida de un empleo, pérdida de una pareja, pérdida de un ser querido y sus dos grandes consecuencias: pérdida de entusiasmo y pérdida de ruta. No obstante, estos eventos que calificamos como inesperados, tuvieron alguna señal previa, aún los accidentes o las catástrofes naturales, de alguna manera intuíamos lo que venía, pero preferimos ignorar la campanilla o a lo mejor creímos que íbamos a controlar la situación. Igual, lo que nos transforma no es el evento mismo sino la manera en que asumimos esa situación que nos ha dejado momentáneamente fuera de lugar. Ante cualquier pérdida aparece la ira, el rencor, la tristeza y a veces, la culpa, y ahí está la verdadera oportunidad de cambio. A partir de lo que una situación límite nos hace sentir está la clave para trabajar internamente y producir nuevas y mejores respuestas. Reconocer internamente los sentimientos es el primer paso para poder convertir una experiencia dolorosa en una experiencia transformadora y sobre todo, atender al llamado que nos hace el destino para que vayamos en una u otra dirección. Si termina una relación de pareja es muy probable que necesitemos aprender a vivir con nosotros mismos; si acaba un contrato laboral, a lo mejor es tiempo de aprender nuevas habilidades y conocer otros ámbitos de trabajo y si un ser querido ha partido sin previo aviso, es claro que tenemos que aprender a vivir sin esa persona. Todas las situaciones de choque nos llevan a aprender, a modificar hábitos, rutinas y sobre todo pensamientos y sentimientos. Si te sientes culpable por la pérdida, habrá entonces que revisar cuál es tu noción de la responsabilidad, porque podemos hacernos cargo de tareas y compromisos y hacer nuestro mejor esfuerzo en determinada labor, pero no tenemos el control absoluto de las circunstancias y mucho menos de las personas. Cada cual toma decisiones y son sus decisiones las que llevan a una persona a vivir determinadas experiencias. Si el sentimiento que reconoces ante la pérdida es el rencor, quizás te sientes superior a las circunstancias y no aceptas que no te resulten las cosas como esperabas; también puedes caer en la absoluta tristeza, te sientes menos y aceptas la pérdida como un castigo haciendo evidente una baja autoestima. En cualquier caso, hay un valor infalible para convertir un momento de quiebre en el reinicio de una nueva vida: humildad. Sea cual sea el sentimiento, es fundamental reconocer nuestros límites, saber que no somos dueños de nada, que nada ni nadie nos pertenece para siempre y que simplemente compartimos un camino en el que todos estamos aprendiendo.
 BEATRIZ VÁSQUEZ GÓMEZ.


martes, 1 de noviembre de 2016

¿Para qué trabajamos?



De  luz  se  han  de  hacer  los  hombres,  y  deben  dar  luz.  De  la  naturaleza  se  tiene  el  talento,  vil  o  glorioso,  según  se  le  use  en  el  servicio  frenético  de  sí,  o  para  el  bien  humano.
José  Martí

Trabajamos para vivir, para soñar, para crecer, para expresarnos, para dejar un legado, para trascender y porque es necesario. Cuando trabajamos, creamos. Creamos historia, creamos memoria, creamos para otros y para nosotros. Tejemos un sinfín de realidades que van a ser usadas y compartidas por otras personas, por seres conocidos, por desconocidos, en fin, por el mundo.
Trabajar es una necesidad humana porque sin trabajo no hay creación, ya sea hacer un puente gigantesco o preparar una cena para dos personas, llevar el inventario de un supermercado o ejercer como presidente de una nación. Todos trabajamos, incluso más de lo que imaginamos (según cada persona y qué criterio apliquemos, pasamos incluso más de la mitad de nuestro tiempo trabajando). Si sacamos la cuenta nos pesaría saberlo - más aún si lo que hacemos no es lo que amamos hacer-  ya que se nos va allí buena parte de nuestra energía y nuestra existencia. Por eso es bien necesario que nos preguntemos por el sentido de esta actividad que nos ocupa toda la agenda, que nos lleva la vida.  Asimismo, un segundo abordaje que se impone –y que está íntimamente relacionado- es cómo lo estamos haciendo, cómo es mi relación con el trabajo. En la forma en que trabajamos, en cómo construimos esa forma de hacer y de vivir el trabajo, radica el secreto del bienestar en el trabajo. Un desafío y una necesidad. Sentirse bien con nuestro trabajo es en definitiva sentirnos bien con nosotros.
Trabajamos, y al trabajar transformamos la realidad cotidiana y el mundo cada día con nuestras acciones.
Hay una vieja historia que habla de tres albañiles que se dedicaban a sus tareas. Cuando se les preguntó qué hacían, uno de ellos respondió: “yo pongo ladrillos uno sobre otro”. Otro dijo: “yo construyo una pared”. Y el tercero respondió: “yo construyo una catedral”. Todos sabemos que los tres realizaban la misma tarea, sin embargo, cada uno le encontraba un sentido diferente a su trabajo. Una más reciente es la respuesta de una joven alumna que relató en una clase que ella no trabaja para hacer campañas en internet,  sino para salvar ballenas de la extinción, está en marketing digital de una ong de protección animal.

Creo, firmemente, que encontrarle un sentido al trabajo es una buena pista para encontrárselo a la vida. El trabajo nos transforma, nos moldea, significa mucho para todos nosotros, y ahora para las nuevas generaciones más aún: si no hay propósito y no hay gusto por lo que hacen no se conectan con él.
Muchos de ustedes se preguntarán: ¿y dónde queda el dinero en todo esto? Es cierto, trabajamos por dinero, al menos así responde la mayoría de las personas cuando se les pregunta esto, pero no podemos quedarnos en eso, porque merecemos que nuestra tarea sea edificante y tenga sentido. Estamos construyendo nuestro propio universo, el próximo –nuestro hogar, nuestra familia- y el circundante, el de todos y cada uno. De que lo hagamos y de cómo lo hagamos depende nuestro futuro y el de nuestros hijos. Y eso está escrito en nuestros genes.
Los seres humanos somos transformadores por naturaleza, vivimos transformando la realidad en la que vivimos, nuestro planeta, el pequeño hábitat que ocupamos, el hogar, la oficina, a nosotros mismos y a otros. Transformar y trabajar están íntimamente ligados. Trabajar es una forma de trascender, de estar y de ser.
Trabajamos para no pasar desapercibidos, para no morir tan fácilmente y para permanecer. También para expresar nuestro potencial y lo que somos, para cumplir con nosotros mismos y con la humanidad. Trabajamos para conectarnos más con nuestras posibilidades y sueños.
Trabajar es primordial, entendiendo al trabajo como las acciones que hacemos con plena conciencia, ética y moral. El trabajo dignifica a quien lo hace y a quien lo recibe. El trabajo va a favor de la vida y de todas las formas de su expresión. Combatir la mediocridad y la crisis de actitud hacia lo que hacemos es un aspecto importante para lograr organizaciones saludables también.
Todos de alguna manera deseamos en lo más íntimo que nuestro trabajo sea valorado, que aporte a la construcción de una realidad mejor para todos y, sobre todas, las cosas que le dé sentido a nuestra vida.
El trabajo nos brinda un espacio de aprendizaje de valores, donde cultivar diversas formas de ser, de sentir, por lo tanto de hacer, y así experimentar la vida en toda su riqueza, dejando huellas en el mundo.
El trabajo como una forma de trascender
En su obra La vida en busca de sentido Viktor Frankl, neurólogo y psiquiatra austriaco (fundador de la Logoterapia, preso sobreviviente en varios campos de concentración nazis), sostiene que una vida cuyo último y único sentido consiste en superarla o sucumbir, y cuyo sentido dependiera de la casualidad, no merece la pena ser vivida. De ahí la libertad espiritual que todos tenemos y que no se nos puede arrebatar, es la que hace que la vida tenga sentido y propósito.
Elecciones, acciones positivas que nos llevan a construir una forma de individuación personal, son parte del mundo del trabajo. Además el trabajo propicia  el encuentro y el vincularnos con los otros, por eso nos permite la comunión y la diferenciación, o sea la individuación mencionada que tanto necesitamos. Elegir qué deseamos hacer y cómo queremos ganarnos el sustento, haciendo qué con nuestro tiempo, es una característica exclusiva de los seres humanos y del hombre moderno. Es en el ejercicio de este poder que hacemos uso de la libertad. Nada de esto es muy fácil, ya que requiere conocernos, y animarnos a ser quienes ya somos, más allá de todas las expectativas y mandatos que se colocan en nuestra vida de parte de los otros y a veces de nosotros mismos.
Todos deseamos destacarnos en algo y encontrarle el sentido a la vida. El trabajo es un escenario posible para lograrlo.
La trascendencia es una necesidad en los seres humanos. Confirmar  que somos únicos, diferentes y valiosos aporta crecimiento y trascendencia. Es en el verdadero ejercicio de nuestros talentos que los que somos parte de la sociedad  hemos encontrado una forma de lograrlo. El hacer algo con nuestras propias manos, dedicación y poniendo en juego lo que nos gusta hacer para ganarnos nuestro salario es una forma de trascender, sino ¿qué es lo que hace un artista, un médico, un artesano o un ingeniero? Diferenciarse, crear y trascender a  través de su acción y creación humana.
La tarea de cada persona es una obra única, tan única como la persona misma.
Trabajamos para sentirnos seguros
A la vez que trascender, precisamos sentirnos seguros.  La búsqueda de seguridad es esencial para el ser humano. Necesita sentir que puede dominar su vida, ser independiente y autoabastecerse. De ahí que necesitamos saber y confirmar que podemos vivir de nuestro trabajo. Ya lo afirmaba Abraham Maslow[1], todos deseamos sentirnos seguros, tener un lugar donde llegar, donde refugiarnos de este mundo tan incierto.
Por eso, a veces, los espacios laborales, donde existe cierto grado de permanencia y estructura cotidiana, nos brindan seguridad. Está claro que esto es relativo; aunque necesario igual. Precisamos saber que en algún lugar nos esperan, nos necesitan, esperan cosas de uno; esto nos ayuda a construir nuestra identidad.
Esto no significa que no nos sintamos disgustados con estos espacios. Algunas veces detestamos a nuestros jefes, nos enojamos y criticamos a los clientes y a los compañeros, pero siempre y cada día regresamos a ese lugar, y si pensamos en irnos o dejarlo, porque ya nos tiene hartos, no nos resulta fácil, nos cuesta. Es necesario tener cierta seguridad cotidiana.





[1] Psicólogo estadounidense, conocido por ser el creador de la jerarquía de las necesidades humanas o pirámide de Maslow. Según esta teoría psicológica, los seres humanos manifiestan una tendencia hacia la búsqueda de la satisfacción de sus necesidades básicas: fisiología, seguridad, afiliación, reconocimiento y autorrealización.